Después de quedarme sin trabajo, y pasar por el estado de shock, miedo y ansiedad que eso produce, entendí que no me servía de nada sentirme así y decidí vivir el día a día, aprovechar los ahorros, el tiempo con amigos, enfocarme en mi curso de Design Thinking tranquila y analizar, de a poco, cómo voy a enfocar mi vida a partir de ahora.

Estuve en el campo uruguayo unos días y, antes de volver a Montevideo, quise reencontrarme con Cabo Polonio para abrazar la playa por última vez antes de internarme en la ciudad con mis proyectos.

Dibujo que me regaló Sole

¿Por qué volviste al Polonio? Y ahora, ¿qué vas a hacer con tu vida?¡Tenés que pensar qué vas a hacer! ¡Tenés que sentarte y ver cuál será tu plan para el resto del año! ¿Ya tenés un plan? Parece que estuvieras huyendo de algo ¡Tenés que evaluar tu situación!

Cualquier persona

Con cada pregunta sentía un retortijón en el estómago, cada vez más ahogado y tenebroso. Mi corazón disparó y comencé a cuestionar mis acciones de forma automática. Por un momento sentí que estaba haciendo las cosas mal, que iba a pasar mal el resto del año y que no conseguiría salir de ese error. Que sería pobre, vagabunda y moriría en cualquier cuneta.

¿Qué estoy haciendo? ¡Todo mal! ¿Por qué volví? ¿Por qué no usé este dinero para ir a Montevideo a concretar mis planes? ¿Qué planes? ¿Por qué no tengo planes? ¿Por qué DEBERÍA TENER PLANES? ¿Y ahora?

Sinay, como el monte

Sí, estaba atenta a cada paso que daba, tengo miedo, no lo voy a negar. Sin embargo, hay algo dentro de mí que me decía que iba a estar todo bien, que algo iba a salir, no había pasado más de un mes sin trabajar y es la primera vez en 5 años que bajé la pelota al piso y decidí dejar aclarar las aguas, evaluar qué es lo que me gustaría hacer, desde el corazón y actuar a partir de eso.

Compartí esa emoción en mis historias de Instagram y recibí aproximadamente 30 comentarios de personas a las que le había pasado lo mismo.

Cambiemos las preguntas

¿En qué puedo ayudarte? ¿Qué puedo hacer para que te sientas mejor? ¿Cómo hacemos para que este problema se transforme en una solución? ¿Te ayudo? Cuenta conmigo

No es la primera vez que me hacen esas preguntas. En cada decisión que he tenido, siempre hay un cuestionamiento, un “pero”, un ataque a mi intuición y mis ganas de probar cosas, y me cansé de que esto siga pasando.

En nuestro intento por ayudar, a veces, pecamos y en vez de empatizar con la situación expresamos nuestra opinión y juzgamos. Por eso, es necesario que pensemos bien antes de emitir algún comentario y tengamos cuidado con las palabras que decimos.

Tenemos que prestar atención al lenguaje no verbal del otro, observar y escuchar con atención lo que nos cuenta. Tomar una decisión no es tarea fácil, las alecciones suponen grandes cambios y cada persona tiene un proceso y una forma de hacer las cosas.

Por suerte, somos diferentes.

Ninguno de los comentarios que recibí contradecía mi opinión ante lo que viví. Me sorprendió ver cómo en cada historia, elles exponían la emoción exacta que sintieron cuando les hicieron ese comentario, todes lo recuerdan, entonces, ¿por qué no decimos nada?

Miedo.

Miedo del que habla y del que expone su problema. Quien está sumergido en un cambio, siempre va a sentir miedo, porque en sos cambios nos adentramos a lugares desconocidos, incómodos y que no sabremos qué pasará, pero seguimos caminando, despacio, pero a pasos firmes.

En cambio el crítico te habla desde su lugar de confort. Desde el desconocimiento o desde patrones que se vienen repitiendo desde hace años de generación en generación, que le implantaron y que no se atreve a contradecir.

¿Por qué tenemos que tenerlo todo tan estructurado tantos años para adelante? ¿Por qué no hay espacio para la duda?

Yo hago lo que creo que es correcto para mí y creo que muches actuamos de la misma forma, entonces ¿por qué en vez de criticarnos no nos acompañamos en nuestro proceso? Estemos o no estemos de acuerdo, lo valioso del otro es, justamente, “la otredad”. Entonces, abracemos esas diferencias y aportemos lo mejor de cada une.

Seamos lo que queremos ser, lo que nos da felicidad, lo que nos ofrece beneficios que nos haga mejores personas, que nos de motivos para sonreír.

Foto de Joaquin. Oficiales del encuentro de Global Shapers “Shaping Sur” 2018

Y si algún comentario vuelve restar, llama a alguien que sabes que puede apoyarte, o escríbeme a mí, sin miedo, amo acompañar en los procesos de cambio del otre.

Y gracias a mi querida Soledad, por hacerme ese dibujo inesperado que me recuerda que voy bien <3

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